lunes, 28 de marzo de 2016

07/06/16

Ciclo Expectativa cero 

“Allá en lo pandito” -
Cecilia Jausoro

Viaje en auto / reserva ecologica

Lo pandito es una expresión que se usa en traslasierras para nominar las zonas bajitas del rio, alla en lo pandito es alla en esos charquitos, esos espejos de agua que apenas te llegan a las rodillas. Hicimos dos viajes en esta muestra, el primero el viaje con el aquipo completo de Galerías Efímeras, un viaje de registro: Cuqui, Pau Lee, quien escribe y Cecilia al volante.

En este viaje aunque teníamos pensado adentrarnos en la reserva ecológica, nos lo impidieron profundos pozos de agua en medio del camino de tierra, nada de pandito, el auto se podía quedar varado y tuvimos que retroceder para ir a parar finalmente al camping que no obstante esta en la zona de la reserva. Durante el viaje de ida Cuqui y Pau, sentadas en el asiento trasero pudieron ver las obras en papel de Cecilia, los dibujos y los cuadernos bitácora, que como pronosticando nuestro arribo al camping, mostraban carpas que se repetían en diversas formas, mas un millón de otras formas abstractas llenas de puntitos y rayitas conformando cosas superficies amorfas y otras de la naturaleza como los sapos que después poblaron nuestras conversaciones a partir de un sueño de Pau: grandes serpientes por doquier, y la historia de una abuela que se quedo muda porque sus hijos decidieron jugarle una broma poniendo delante de ella una serpiente a pesar de su miedo a estos animales. La abuela al verla inspiro profundamente y nunca, nunca mas volvió a emitir palabra.

En el camping tomamos mate y desplegamos las obras en cerámica de Cecilia, grillos, sapos, langostas, formas con texturas, con palabras, movimientos y colores. Estas piezas salieron del baúl del auto en cajones de madera y se esparcieron por el pasto verde en una fresca tarde de sol y viento. El viento nos impidió poder armar los dibujos rompecabezas, dibujos conformados por varias hojas que se ensamblan. Antes de partir vimos los videos de Cecilia en el auto estacionado, videos de imagines breves y muy poeticas de la naturaleza, pequeños instantes de contemplacion. En el viaje de vuelta sobre los regazos de las viajantes se dispusieron otros cajones esta vez con bordados, donde otra carpa apareció entre otras figuras, y un cajón con lo que Cecilia llama botones, que son un “calendario”. Pequeñas y redondas piesitas de cerámica cada una diferente de las demás, realizadas en un peridodo acotado de tiempo, y reflejando cada una el estado de animo Cecilia en un dia, un calendario emocional.

En el segundo viaje nos acompaño Eloisa Oliva. Esta vez pudimos llegar a la reserva sin problemas. Mientras que en el viaje de ida Eloisa tuvo en su regazo los dibujos y cuadernos, en la reserva pudimos finalmente armar los desplegables luego de caminar una rato por paisajes increíbles de monte, senderos, cielos y extrañas piedras de aspecto volcánico. En el viaje de vuelta les toco el turno a las piezas de cerámica y los bordados.

 












Video parte de la muestra

 


 Video registro

 


Texto difusion

La muestra ocurre en un auto, viajando. Los viajes serán el dia martes 07 de junio, en dos turnos, 14 y 17 hs. Tres personas por viaje. El punto de encuentro es a convenir escribiendo al mail de galerías efímeras galeriasefimeras@gmail.com o por inbox. Reservar con anticipación, 8 lugares disponibles.

Cecilia Jausoso fue invitada a mostrar la totalidad de su producción en un sentido amplio, obras y procesos, todo mezclado. Este material estará disponible dentro del auto. Cecilia conducirá y nos llevara al parque autóctono ubicado detrás del CAC, donde haremos una parada. El viaje dura unos 40 minutos donde la obra de Cecilia será desplegada pasando de mano en mano en pequeños cajones y carpetas y en una laptop. Cecilia nos ira contando acerca de lo que vamos viendo. Una muestra en movimiento, viajando por la ciudad hasta un bosque cercano.

Una pequeña parte de la producción de Cecilia incluye unos dibujos formados por miles de rayitas, ella me hablo del estado particular en que se coloca o que le produce realizar estos dibujos, y es a partir de esto que me permito pensar mas extensamente sobre estos estados y estas obras mas alla de la obra en particular de Cecilia y de su muestra.

Existe un tipo de arte y un tipo de artista que se fundamentan en un hacer repetitivo y sostenido, una acción minima que se sucede una y otra vez, un motivo único que se reproduce infinitamente formando diferentes cosas, no importa para los fines de este texto cual es el resultado, sino el hecho de que requieren del artista un estado particular de la mente y del cuerpo para realizar estas obras. Colocar pequeñas piesitas una al lado de la otra para cubrir grandes superficies, dibujar extensas líneas formadas por microscopicos puntos uno al lado de otro, pintar grandes cuadros formados por minimas letras, palabras y oraciones que van formando una trama, martillar el mismo punto durante x cantidad de horas, actividades todas que requieren del artista entregado a una tarea minusiosa y repetitiva por largas jornadas y que lo colocan, al realizarlas, en estados de conciencia singulares, que a la vez son de alta concentración y de “apagado” del pensamiento.

Una rayita al lado de otra rayita, por cientos, por miles, repetidos infinitamente. La obsesion infinita.

Este tipo de obras pueden ser monumentales o pequeñas, las encontramos en nuestros amigos artistas mas cercanos y en obras de vienales, en los libros de historia y en artistas actuales, va mas alla de los movimientos o momentos artísticos,  se trata de una forma de hacer y de un estado desde el cual hacer, una forma y un estado que es inherente al ser humano: la anestecia. Anestesia que se menifiesta y canaliza en obras de arte, pero que podemos encontrar manifestada ademas en un enorme porcentaje de otras actividades humanas.

A mi una tarea que me gusta mucho es por ejemplo retocar 500 fotos en el photoshop, eso me lleva unas 500 operaciones idénticas que a su vez conllevan dos o tres pasos, lo que me garantiza varias horas de repetir una secuencia lineal, cronometrada, regular. La mente se va, queda operando lo justo y necesario para mantener esa serie de operaciones en correcto funcionamiento, que a su vez para no errar son tan exigentes para con la atención que la consumen por completo y allí estas, tres horas de taca taca taca. Habitando en otra dimensión. Presente en un pequeño espacio, una pequeña realidad, ausente de todo lo demás. Es un ritmo, no se que hay de placentero ahí pero algo hay. Algo donde el cuerpo queda quieto y la cabeza también, solamente mover una mano, y los pequeños movimientos del ojo.

Es como una cuerpo desconectado de la cabeza, o directamente un cuerpo sin cabeza cuyos brazos se mueven repitiendo la operación. Imaginemos que eso solamente fuera el estado de un ser, un ser que inmóvil, concetrado, solo mueve una mano en una tarea repetitiva infinita. Que esa sola fuera su existencia. Porque esos momentos tiene algo de atemporales, de eternos, como un limbo, quien dice que en algun plano paralelo no permanezco por siempre girando sobre mi misma, retocando una a una millones de fotos en el fotoshop.

El ser humano es la única especie que tiene conciencia de que existe, y que va a dejar de existir, y no soporta saberlo, por lo que todo el tiempo hace cosas para uir: dormir, drogarse, comer, mirar tele, navegar por internet. Todo el tiempo irse, sin capacidad para soportar el conocimiento que tiene, se apaga continua y constantemente. Antídoto para soportar y para existir.

Son estados de alta concentración, de obsesion y de desconeccion. Mirar un punto fijo. Hay una diferencia con los estados de meditación donde mirar un punto permite despertar un estado de conciencia total, que es observar en ese punto la totalidad, el universo, donde participa la conciencia plena y la totalidad del cuerpo, donde se esta presente. Hay una gran diferencia porque la repeticion, la obsecion y la alta concentración cuando sirven de anestesia implican atenerse a un punto fijo evadiendo todo lo demás, desconectando, anclado a un punto, atado, ignorando lo que hay afuera, lo demás. Ausente. En un caso el punto es una puerta de entrada a la realidad, en el otro caso una via de escape, de huida. Es evasivo.

En diferentes versiones, cuentos, relatos misticos o religiosos, fabulas, nos llegan advertencias sobre entes que rondan los cuerpos para meterse en ellos cuando quedan vacios, usurpandolos como casas. Quienes se pueden meter en nuestros cuerpos cuando no estamos ahi? Donald Trump. Ah? claro, los que te dominan, los que te dejan en una linea de ansamblage armando cajas.

Alienacion, etimológicamente, deriva del latín alienatio: alejamiento, privación, procedente a su vez del adjetivo alienus: propio de otro, extraño a uno, ajeno.

Hay muchas formas cotidianas de anestesia.

A todo el mundo le causa admiración ver estas obras y estos artistas poniendo un puntito al lado de otro, pero no causa admiración ver un obrero en una linea de ensamblage armando miles de cajas. No nos admiramos de Michael Jacson que murió por una sobredosis de anestésicos, no nos causa admiración ver un obeso por la calle, pero si esos puntitos en la pared o en la tela. Si todas estas actividades artísticas fueran contempladas desde esta visión, como estados de evasión y anestesia, veriamos que forman parte de la misma pulsión soporífera que tiene dormido al mundo entero.

Pensar que esos extremos estados de concentración que ciertas tareas nos requieren, cuando son continuas en nuestras vidas, son largos peridodos de nulidad. Pensar en el porcentaje de nuestras vidas que pasamos anestesiados. No serán drogas, no serán atracones de comida, no serán cajas en una linea de ensamblage, pero producen lo mismo, no estar aca. Permanecer ausente, ignorando enormes porciones de realidad. Cada uno lo canalizó de diferentes formas pero en definitiva se trata de lo mismo, anestesia y evasión. Para que? Para sobrevivir.
Pensar en todas las cosas automáticas en nuestra vida, que requieren de cierto grado de automatización, si esas cosas ocupan un elevado porcentaje de nuestras actividades, finalmente estamos automatizados la mayor parte del tiempo.

La compulsión de repetición o, simplemente, repetición es un concepto que Sigmund Freud definió para intentar dar un fundamento al impulso de los seres humanos a repetir actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas o situaciones y se emparenta con la pulsión de muerte. El "carácter conservador" de las pulsiones y su "indestructibilidad" son ambas características también descritas por Freud.

Permanecer y transcurrir.

Si fueramos plena y totalmente concientes de todo lo que implica manejar un auto, lo que contamina, como fue hecho y por quienes, si nos pusiéramos a pensar en cada una de las partes de lo implicado no se si nos subiríamos al auto. Sin embargo manejar requiere de un acto maquinal, de unas pocas operaciones y pensamientos. Asi con todas las cosas, nos paralizaríamos si realmente fueramos concientes de la totalidad infinita de lo que implica cada acto, asi que para poder operar en el mundo reducimos la conciencia a lo mas básico y elemental, prácticamente a lo operativo, en cada caso, en cada paso, en cada acción, comer, vestirnos, relacionarnos, casarnos, tener hijos, desde lo mas pequeño a lo mas grande, podamos de enormes franjas o rangos de informacion concentrándonos en un punto o dos, los necesarios para poder comer sin mas problemas, vestirnos sin mas, casarnos sin mas, poder operar, poder vivir. Permanecer y transcurrir
 
 

 

EL PAIS DE LOS MARAVILLOS Cuentos de niños, para gente grande y peluda del arte / Dieciochoava entrega.

La ropa colgada secándose al sol es sarandeada por el viento. El viento se mete dentro de los pantalones y los infla, los pantalones caminan por el aire, llenos de aire, dan pasos vacios en un punto fijo, sostenidos por los broches, mueven las piernas bailando. El viento se mete dentro de los camisones y los infla. Los camisones oscilan como fantasmas estáticos, sin pies ni cabeza, cuerpos de aire que navegan, levitan. Las sabanas se inflan y desinflan como panzas que respiran, una respiración intima, sotenida y constante, rítmica.

No hay nadie en la ciudad, todas las personas se han subido a un ascensor sin destino conocido y han desaparecido. Nadie sabe de donde salio el ascensor. Simplemente apareció. Nadie sabe quien fue el primero en subir ni porque, pero cuando las puertas volvieron a abrirse, entraron, apretaron botones y subieron kilómetros y kilómetros hacia arriba contemplando la ciudad cubierta de nuves por las paredes de vidrio. Abajo quedaron las ropas colgadas moviéndose lentamente. Un viento amarillo las descolgó de las sogas y las puso a caminar y flotar por las calles y los cielos. Pronto pulularon como hormigas por todas partes. La ciudad tenia vida otra vez.

Remeras vacias deambulaban por los pasillos de los supermercados, subiendo y bajando como hojas en la tormenta. Camisas hinchadas, como si contuvieran el enorme torso de un leñador, vuelan a la deriva entre los edificios. Parecen fantasmas pero no lo son, los fantasmas también han tomado un ascensor a algun lugar. Parecen recuerdos pero no lo son, la ciudad no tiene memoria y el viento tampoco. Solo son trapos con vagas formas humanas. A veces el viento deja de soplar de golpe y todos se aplastan contra el suelo. Nada se mueve. Luego vuelven a inflarse y bailar.
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“El país de los Maravillos” es una serie de cuentos escritos por Eva Finquelstein a partir de la serie gráfica “Geometrías inestables” de Pablo Bofelli.
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“Geometrías inestables” y “El país de los Maravillos” son producciones específicas para el ciclo Expectativa Cero de Galerías Efímeras.

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