lunes, 28 de marzo de 2016

20/04/16

Ciclo Expectativa cero


“Un ánade real colgado a la pared y una naranja amarga” - Gisella Scotta - José Quinteros – Rodolfo Ossés

Vivero El Fenix



La muestra finalmente sucedió el miércoles 20 de abril después de varias postergaciones, la ultima por la constante lluvia y anteriormente tuvimos que correr las fechas varias veces porque habia que darle mas tiempo al musgo para que crezca. Esto me llamo mucho la atención porque fue una muestra en la que primaron los tiempos de la naturaleza, no la de los artistas, ni la grilla de Galerías Efimeras, ni siquiera realmente el tiempo de las obras, sino el tiempo de la pura naturaleza.

El Fenix es un enorme vivero con varios espacios diferenciados, los artistas eligieron para trabajar los espacios mas verdes y naturales, dejando de lado los sectores de góndolas con productos como macetas, bolsas de tierra o abono, plantines, decoración, y se centraron en el invernadero donde se crian plantas de interiores y el costado mas agreste del lugar, un espacio con senderos entre arbustos y plantas de exterior que crecen de forma casi salvage y en cuyo fondo hay un quincho en desuso que fue reacondicionado para la muestra. Se genero asi un circuito bastante amplio y diseminado en el espacio en el que las obras, que bien podían leerse como una sola y organica experiencia de recorrido, se sucedían.

En ambos extremos del invernadero encontramos dos proyecciones de video en pantallas, en el extremo de entrada un video nos muestra el proceso de preparación de un abono a base de frutas, vemos como las frutas son picadas, vemos también la boca de una persona comiéndolas, luego la pasta o pulpa mezclada por una mano en un balde, el mismo preparado siendo colado y una copa que recibe el oscuro liquido final. En el extremo opuesto varios videos: sobre un plato de losa con el dibujo de un castillo en la montaña y una pastora con ovejas, una o varias babosas se deslizan, un caracol avanza sobre las espinas de un cactu y sobre una figurilla de un pastor, lombrices saliendo de una huevera antigua, caracol sobre pera con melaza. En el medio del invernadero semioculto entre las plantas un tubo fluorescente en el piso y un sistema de sonido inundan el espacio con sonidos organicos, tragar, morder, roer, sonido de tierra y barro, palitos, espinas.

A un costado de los senderos de afuera, entre el invernadero y el quincho, una mesa con una gran vitrina conteniendo una selección de hojas, ramas, semillas y frutos multicolores, frescos, que con el correr de las horas van empañando los vidrios sellados. Desde adentro y deslizándose por las superficies húmedas, un pequeño insecto va dibujando intrincados senderos, otros senderos.

En el quincho, sobre el piso de tierra cuatro elementos: una pila de macetas chatas y redondas por entre las que brota largo el pasto, en la maceta de arriba un liquido negro, espeso y brillante, oleoso. Sobre esta superficie flotan tres hojas de metal, de cada hoja sale una cadena que culmina mas arriba, en un espejo pendiente del techo. Estas hojas estan hechas con un procesos electrofisico, que permite dar un baño muy fino de metal a una hoja, con lo que la hoja se encuentra encerrada y conservada adentro, y con lo que es posible observar en el la superficie los mas minimos detalles con fidelidad, como ser las nervaduras.

Otra pila de macetas, estas de diferentes tamaños, boca abajo encimadas en un gran monton, agalmagado con tierra humeda y todo cubierto de musgo. Esta pila esta rodeada de una estructura cuadrada de metal sobre la que descanza un pequeño tanque metalico con una canilla en su base. Entre la canilla y la pila de macetas cuelga una copa sobre la que un liquido oscuro y semitransparente se derrama continuamente volcándose sobre macetas y musgo por debajo.

Una estructura de metal rectangular como una mesa de la que pende un plástico transparente cargado de hojas y ramas verdes y en el medio un espejo, grabado con la forma de un pato colgado y una forma redonda, que remiten al titulo de la muestra.

Otra estructura rectangular de madera como una mesa hueca, sobre la que penden dos cuadros, uno negro con una frase grabada en el vidrio: “toda cosa es vestidura de otra cosa [he comido mi panal con miel]” y el segundo, la fotografía a color de una superficie cubierta de hojas, frutos y semillas. Bajo esta estructura un rectángulo lleno de tréboles en flor.

Al costado del quincho una superficie cuadrada sin pasto, pegado a la pared un pozo en la tierra conteniendo un pequeño árbol y un parlante del que surgen sonidos de una pala cavando y otros como un perro ladrando. Sobre la pared una imagen, el fotomontaje de un hombre, surgiendo desde la cintura de un cuenco de cerámica, comiendo flores, chorreando pintura azul, un panal sobre su cara, un collar de flores y piel sobre son cuello. Esta imagen y la fotografía de hojas, frutos y semillas fueron repartidas entre los presentes.


 
























Video registro



GREEN IS THE NEW BLACK

En las culturas conformadas por la industrialización la muerte es considerada un enemigo. En nuestra sociedad contemporánea poco contacto amistoso tenemos con ella. Pocas ocasiones se nos presentan en lo cotidiano para pensar en la muerte, al contrario vivimos en una cultura de la juventud y la vida eterna. La publicidad, el cine, los medios de comunicación en general, pugnan por mantenernos constantemente pensando en lo nuevo, lo vívido y reluciente, sin darnos espacio para otros pensamientos, alejados de la conciencia de la propia finitud. Las tragedias de cada dia se muestran en los noticieros como otra faceta del entretenimiento y la propaganda política.

La muerte es vergonzosa, indigna y ha sido proscripta. La religión dominante, el cristianismo, habla de vida eterna, y para este credo la muerte ingreso al mundo como consecuencia del mal, el diablo y debido al pecado del hombre. A diferencia de otras culturas donde la muerte ocupa un papel central a nivel profundo, constitutivo, lejos de superficiales aspavientos, como otra forma de contemplar la vida y donde su existencia llega a ser un estimulante para la vida del hombre. Sin irnos tan lejos como para hablar de hinduismo o budismo, el chamanismo en nuestras tierras y las culturas prehispanas tenían la muerte como aliada y fundamento. En la cultura mexicana encontramos la imagen de la muerte como un esqueleto que camina detrás de cada persona con su dedo índice a punto de tocarle el hombro.

Pero mucho más cerca aún, están quienes contemplan la naturaleza, donde se pueden observar los ciclos de vida-muerte como algo natural. No perteneciendo estos a ninguna escuela o filosofía particular sino a la categoría de contemplativos. Mirar con detenimiento las facetas de decadencia y renovación de una huerta puede bastar para elaborar conocimiento.

Gisela Sotta, Jose Quinteros y Rodolfo Ossés trabajan en su obra en constante contacto y observación de la naturaleza y han elaborado para esta ocacion una serie de obras verdes, pletóricas de vida y en profundo contacto con la muerte. Trabajan sobre la vida, creando vida en base a la descomposición, es decir la muerte como generador y motor de más vida.

Como substrato trabajaron con cuatro ideas: Frankenstein, una imagen perteneciente a los emblemas morales de Sebastián de Covarrubias, los vanitas del barroco y la filosofía de Fukuoka:

Victor Frankenstien mediante la electricidad crea vida y el resultado de su creación, abandono mediante, lo persigue sin paz por el resto de sus dias. De Frankenstein tomaron la idea de vida y muerte conectadas y de creador como ente ligado a lo divino, que aunque no es dios actúa como tal, como un dios da vida a la materia inanimada.

Los emblemas morales de Sebastián de Covarrubias son una obra clásica de la literatura emblemática. Allí se puede encontrar una ilustración con la que los artistas trabajaron: un pequeño pájaro que está atado a Dios por una fina cadena alrededor de su cuello. Es una linea ínfima la que separa la vida y la muerte y un hilo muy delgado el que sostiene todas las cosas.

Los vanitas tienen arraigado el conceto de la muerte, la certeza de morir. Vanitas es un término latino que puede traducirse por vanidad; no en el sentido de soberbia u orgullo, sino en el sentido de vacuidad, insignificancia, como en la expresión “en vano”. En el arte, designa una categoría particular de bodegón, de alto valor simbólico, género muy practicado en la época barroca, particularmente en Holanda.

Su título y su concepción se relacionan con un pasaje del Eclesiastés: «Vanitas vanitatum omnia vanitas» («Vanidad de vanidades, todo es vanidad»). El mensaje que pretende transmitir es la inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte. En los vanitas, los objetos representados son todos símbolos de la fragilidad y la brevedad de la vida, de que el tiempo pasa, de la muerte.

Entre todos estos objetos simbólicos, el cráneo humano, símbolo de la muerte, es uno de los más corrientes. Se encuentra este “memento mori” (acuérdate de que vas a morir) entre los símbolos de las actividades humanas: saber, ciencia, riqueza, placeres, belleza... Las vanidades denuncian la relatividad del conocimiento y la vanidad del género humano sujeto al paso del tiempo. Otros símbolos que suelen encontrarse en las vanidades son fruta pasada, que simboliza la decadencia como en senescencia; las burbujas, que simbolizan la brevedad de la vida y lo repentino de la muerte; humo, relojes, y relojes de arena e instrumentos musicales, símbolos de la naturaleza efímera de la vida.

Memento mori es una frase latina que significa «Recuerda que vas a morir». Suele usarse para identificar un tema frecuente, o tópico, en el arte y la literatura que trata de la fugacidad de la vida. La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Antigua Roma. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre. Lo hacía pronunciando esta frase, “memento mori”.

Por ultimo Masanobu Fukuoka fue un agricultor, biólogo y filosofo japonés autor de las obras “La Revolución de una Brizna de Paja” y “La Senda natural del Cultivo” en que presenta sus propuestas para una forma de agricultura que es llamada agricultura natural o el método Fukuoka.

Fukuoka alcanzó un alto grado de comprensión de los microecosistemas del suelo, con el que ha ideado un sistema de trabajo que libera de laboreo y esfuerzos innecesarios de la agricultura conocida. Su método, que el llama a veces Agricultura Natural Mahāyāna, se basa en empezar dando y luego recibir de forma natural , en lugar de exigir a la tierra hasta agotarla.

De la misma forma quien entiende la muerte como compañera de la vida poco tiende a exigirle y demandarle a la vida con violenta prepotencia. Las sobreexigencias del hombre moderno para con la existencia, con la filosofía del esfuerzo y el éxito, agotando el propio cuerpo y los recursos del planeta poco tienen que ver con el dar primero para recibir luego de forma natural.

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plato con babosa
caracol y cactus
caracol y pastor
caracol con pera y melaza
lombrices y huevera
pila de césped
pila de macetas con moho y goteo de compost
mesa con compost y espejo esmerilado
ánade real colgado y una naranja amarga
foto retrato
receta para obtener moho
sonido: personas comiendo frutas
manos en el barro
agua en la boca
espinas de cactus

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OTRAS VERDURAS

Es cierto, lo verde esta de moda en el mundo, la alimentación natural, la arquitectura ecológica, las filosofías verdes. En paralelo la humanidad ensaya nuevas formas de crueldad como las vacas con agujeros, nuevo método por el cual se les realiza aberturas permanentes como ventanas en la pared del estomago para poder meter la mano y conocer el proceso digestivo; mientras, un nuevo robot en los noticiarios declara que si, efectivamente planea eliminar a la humanidad, y recordemos que a ese robot lo programó un humano chistoso, mientras, Obama hace acuerdos clandestinos para legalizar la caza de ballenas en extinción y se baila un tanguito con Mora Godoy, mientras, estamos ante un periodo de extinción de las especies tan porcentualmente dramático para la historia de la tierra como la glaciación, mientras, los medios y los discursos políticos se hermanan con la onda verde para darnos mas de lo mismo pero con olor a pino, mejor aún, palo santo. El mismo discurso que habla de belleza y juventud ahora habla de salud integral y conciencia ecológica. El mismo discurso, la misma voz. De donde viene? Quien habla? La era de acuario? Brad jolie? Cuidado, porque no deja de ser en el fondo un discurso evolucionista, es decir, están el bien y el mal, algunos proviligiados serán mejores en el buen camino, bajo un discurso en apariencia igualitario, se esconde un nazi vegano, que te habla de limpieza y purificación.

Estas consideraciones poco y nada tienen que ver con la obra que Scotta, Quinteros y Ossés presentan en el vivero, son un mero permiso literario en torno a otras verduras donde rumiar con un agujero en la frente.



Flayer difusion



EL PAIS DE LOS MARAVILLOS
Cuentos de niños, para gente grande y peluda del arte / Doceava entrega

Los maravillos hacen magia colectiva para que se vaya la constante lluvia y salga el sol. Grandes cruces de sal aparecen por el suelo, aprietan “crtl z” tres veces y ponen una naranja dentro de una tacita dentro de un melón debajo de un paraguas. La magia está de asamblea y como consecuencia lo que sucede es que el sol deja de salir, la luna no aparece más, las estrellas hacen mutis y sólo queda en el firmamento firmemente anclado un gran arcoiris apolítico que reniega del sistema. Esto perdura por semanas y las primeras en reaccionar son las plantas que a falta de clorofila y en presencia de la abundante luz fragmentada del espectro comienzan a dar flores psicodélicas y de estrambóticos perfumes. Los días en maravilla son igual a las noches, todo permance iluminado como por cientos de neones de todos los colores a lo que la ciudad parece una discoteca permanente y por falta de originalidad, los maravillos, que rien bajo el sol, lloran bajo la luna y cantan bajo las estrellas, pasan sus días bailando sin poderlo evitar. Bailando toman el autobús, bailando preparan la comida y bailando discuten las últimas noticias de la Papa Francisca, una hortaliza famosa por su fosforescencia y sus frases sin sentido como “no hay verdad sin amor”, “recen por mi”, “a veces yo me siento usada por la política de la huerta” o “si alguien es gay, ¿quién soy yo para criticarlo?”. Algunos maravillos continúan con sus habitos de tomar sol y pronto presentan un aspecto tornasolado como papel de regalo, las gaviotas los picotean creyendo que son pescados con patas. La pintura impresionista vuelve a ponerse de moda y las calles de llenan de caballetes que entorpecen el paso de peatones y la circulación de autos. Pero el fenómeno que mas trastorna la vida cotidiana es que las sombras de las cosas son proyecciones multicolores. Todos se sienten bajo los efectos de algun acido y se quedan embotados mirando la sombra iridiscente de un vaso, un árbol o de sí mismos. Los psicoanalistas se quedan sin trabajo, esto ocasiona una abrupta caída en la bolsa y los delfines toman el poder llenando los noticieros con sus discursos llenos de risas: “señor presidente que opina de la crisis en Malasia?” jijijiji, “señor presidente que hara con la huelga de los astros?” jijijiji, “señor presidente como afrontara la creciente demanda de papas fritas?” Jijijiji. Los maravillos continúan bailando y celebran la llegada de la honestidad a la política.
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“El país de los Maravillos” es una serie de cuentos escritos por Eva Finquelstein a partir de la serie gráfica “Geometrías inestables” de Pablo Bofelli.
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“Geometrías inestables” y “El país de los Maravillos” son producciones específicas para el ciclo Expectativa Cero de Galerías Efímeras.




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